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“Aracataca ya tiene una casa para recibir al mundo, la de Gabriel García Márquez ” afirma ministra de la cultura

 

Santa Marta.

 

Las evocaciones realistas y mágicas que Gabriel García Márquez hace en Vivir para contarla, y que descubren momentos importantes de su infancia en Aracataca fueron importantes para diseñar la Casa Museo, que ayer abrió sus puertas en medio del alborozo de los cataqueros.

 

Aunque la mayoría sostiene que no es la original, de lo que están seguros es que atraerá muchos turistas. “Es cierto, no es la misma, pero las cosas son representativas de algo y aquí se hizo una representación simbólica de lo que fue el ranchito de García Márquez”, dijo el escritor Martiniano Acosta.

 

Para quienes asistieron a la inauguración de la obra, es claro que más que pretender reconstruir una vivienda, de la que no se contaba con ningún testimonio gráfico, lo que se quiso fue rescatar el contexto de la vida cotidiana de Gabito. “El objetivo era crear un museo que representara el imaginario que consignó el Nobel sobre su casa natal”, dijo la ministra de Cultura, Paula Moreno.

Agregó que “Aracataca ha sido el sitio emblemático en la obra de García Márquez, pero faltaba un lugar en donde toda esa memoria se pudiera reconstruir, y qué otro más adecuado que la que fue su casa y su espacio”, precisó.

 

El ensayista Ariel Castillo expresó que la Casa Museo es un símbolo y una manera de reconocer ante el mundo que en la obra de Gabo fue muy importante la casa y el pueblo donde nació. “Este es un espacio para convocar a que se estudie la obra del Nobel”, anotó.

 

En cada uno de los 14 ambientes de la vivienda están plasmados textos de las obras literarias del Nobel. Entre otros se puede leer: “Mi recuerdo más vivo y constante es el recuerdo mismo de la casa de Aracataca donde vivía con mis abuelos. Todos los días de mi vida despierto con la impresión, falsa o real, de que he soñado en esa casa, estoy allí, sin edad y sin ningún motivo especial, como si nunca hubiera salido de esa casa vieja y enorme”. (El olor de la guayaba).

 

Adquiridos en anticuarios de Santa Marta y Bogotá, el mobiliario y enseres responden a la época, usos, gustos y marcas que circularon en el Caribe colombiano desde finales del siglo XIX hasta la década de 1930. Fue indispensable escuchar los propios relatos del Nobel de Literatura para proceder al amoblamiento de su casa.

 

Las piezas seleccionadas, en el contexto de la Casa Museo, proponen brindar una mirada a la infancia, la vida cotidiana de su familia y la vida y obra del escritor. También fueron adquiridas para ambientar la casa, en concordancia con la investigación sobre las costumbres locales, pero no tienen el carácter de objetos testimoniales.

 

La reconstrucción de la casa donde el Nobel vivió durante su infancia, hoy convertida en museo, es una réplica de la que el Nobel describe en sus libros Sentado en la terraza de su casa, Aníbal Fidel Calle, de 91 años, observaba ayer el alboroto que había en las afueras de la edificación donde vivió durante su infancia el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia estaban posadas por los rincones de la casa de madera y techos de zinc, convertida en museo, que abrió sus puertas para recibir a los visitantes nacionales y extranjeros que llegan a Aracataca (Magdalena) atraídos por el realismo mágico de las obras de Gabo.

 

Alf Beckmann, un turista alemán que leyó Cien años de Soledad, recorría maravillado la cocina en la que las mujeres Buendía elaboraban animalitos de dulce y el comedor donde estaba colgado un racimo de banano que los comensales solían devorar durante el almuerzo.

 

"Vine a Aracataca a conocer el museo porque me gusta leer a García Márquez. Para la gente en Alemania lo que él escribe es un mundo exótico y diferente", dijo Beckmann, en su poco español. La reconstrucción de la casa de los abuelos de Gabo, que sirvió de laboratorio para su creación literaria, es sin duda el nuevo atractivo turístico del pueblo y un lugar para reencontrarse con los recuerdos de infancia.

 

Así lo sintió Aída Rosa García Márquez, hermana del escritor, quien regresó a la casa de los abuelos para verificar con sus propios ojos cómo había quedado después de haber sido refaccionada por el Ministerio de Cultura. "Cuando llegué sentí una emoción grande, me remonté a los tiempos aquellos en que corría con mis hermanos por todo esto cuando era pura tierra con la pata pelá. El corredor de las begonias, el cuarto de los abuelos y la oficina del abuelo me traen muchos recuerdos", dijo Aída tras realizar un recorrido por la casa.


Ella, quien junto con sus hermano Jaime y su sobrina Oriana estuvo pendiente de que se hiciera la casa lo más parecida a la original, manifestó sentirse satisfecha porque siguieron sus recomendaciones.

 

En medio del calor tradicional que caracteriza a la tierra de García Márquez, se vivió un compromiso con la historia, que mostró los nuevos alcances de la cultura en el país. La tarde del 25 de marzo, servirá para escribir mas líneas de elogios que se suman al homenaje que la Universidad del Magdalena y el Ministerio de Cultura le rindieron a Gabo, a través de la reapertura de su propia casa, hoy convertida en museo.

 

En medio de los liderazgos que proyectaron estas dos instituciones, apareció la emoción de los familiares de Gabriel García Márquez, quienes recordaron cada momento, cada espacio y se rindieron frente al entorno. La estirpe de los Garciamárquez, se apropió del pasado y del presente, cargado de honores y reconocimientos.

 

Una de las hermanas del escritor, abrió la puerta de la Casa Museo, mostró un rostro empapado de los recuerdos propios de quien un día nació en ese lugar histórico. Aida Rosa García Márquez, describió cada ambiente de la casa y suspiró con ternura por la majestuosidad del momento.

 

Otra de las sensaciones expresadas con tono enfático y reflexivo, fue el de la Ministra de Cultura, Paula Moreno Zapata, quién recomendó convertir la casa de Gabo en una memoria de siempre, en un centro de memoria. La cita con la cultura y con los ambientes académicos generados por el proyecto de este sitio emblemático, son los ejes que permiten el crecimiento académico y cultural para esta región.


Los familiares del escritor más influyente que tiene la literatura hispana en tiempos presentes, hablaron de los deseos comentados por García Márquez cuando conoció la idea de convertir en museo la casa de Macondo.

 

Su hermano, Jaime García Márquez, confirmó que Gabo, le comentó que deseaba que este lugar fuera restaurado y que se sintiera como toda una historia para todas las generaciones y para siempre.

 

El sentir del escritor, se propagó por todos los rincones de esta academia; razón por la cual hoy su casa, la de sus padres, la casa del mundo mágico y literario que el construyó, es hoy el sitio más importante de la Aracataca cultural. El Ministerio de Cultura, resaltó los aportes y preocupaciones de la Universidad del Magdalena como el principal centro de estudios en trabajar por el rescate de un sitio de tamaña importancia histórica

 


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