La Selección Colombia afrontará este martes uno de los partidos más importantes de los últimos años. En el BC Place de Vancouver se medirá con Suiza por los octavos de final del Mundial 2026, con un objetivo que ilusiona a todo el país: volver a instalarse entre las ocho mejores selecciones del planeta, tal como ocurrió en Brasil 2014.
El equipo de Néstor Lorenzo llega a territorio canadiense después de superar un recorrido exigente por tres países, con largos desplazamientos, cambios de clima y horario que han puesto a prueba la resistencia del grupo. Aun así, Colombia ha mantenido su identidad y ha avanzado paso a paso en el torneo, sin perder de vista la meta de seguir haciendo historia.
Un rival diferente al resto
Hasta ahora, la Selección tuvo que encontrar soluciones frente a rivales que privilegiaron el orden defensivo y apostaron por el contragolpe, como Uzbekistán, República Democrática del Congo y Ghana. Portugal representó un examen distinto, con un partido mucho más abierto, en el que Colombia incluso estuvo cerca de quedarse con la victoria.
Ahora aparece un desafío completamente diferente. Suiza llega invicta, con nueve goles convertidos en cuatro partidos y un modelo de juego consolidado que combina organización táctica, intensidad y velocidad por las bandas. Además de la experiencia de Granit Xhaka, el conjunto europeo cuenta con el desequilibrio de Manzambi, la potencia de Breel Embolo y la profundidad de Dan Ndoye.
Por eso, Lorenzo ha insistido en la necesidad de mantener la disciplina táctica y minimizar los errores en un compromiso en el que cualquier detalle puede definir la clasificación.
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