Por: William Andrés García González
Columnista
Cada vez que Colombia queda eliminada de un Mundial, el libreto se repite, las críticas apuntan al técnico, al creativo de turno o al funcionamiento del equipo. Esta vez les correspondió a Néstor Lorenzo y a James Rodríguez. Sin embargo, cuando se revisan las estadísticas sin apasionamientos, la conclusión es otra,el problema histórico de la Selección Colombia no ha sido crear fútbol, sino convertir las oportunidades.
Desde 1990, Colombia ha disputado seis Copas del Mundo. En los tres primeros mundiales, bajo la dirección de Francisco Maturana y Hernán Darío Gómez, la Selección marcó apenas nueve goles y sus participaciones fueron muy cortas, nos devolvieron tempranito en los tres.
A pesar de contar con futbolistas de enorme talento como Carlos Valderrama, Freddy Rincón, Leonel Álvarez, Adolfo "El Tren" Valencia, Faustino Asprilla, Arnoldo Iguarán y otros referentes de la época, los delanteros solo aportaron tres anotaciones. Ni Asprilla ni Iguarán se hicieron presentes
Con José Pékerman y Néstor Lorenzo el panorama futbolístico cambió. Colombia fue un equipo más ofensivo, más generoso en ataque generó más volumen de juego y anotó 23 goles en tres mundiales.
*James y Jerry los goleadores* más de la tercera parte de los goles la concentran mediocampistas y defensas , tanto es asi que James Rodríguez marcó seis; Juan Fernando Quintero, dos; Juan Guillermo Cuadrado, dos; Yerry Mina 3, Daniel Muñoz dos, Pablo Armero además de otros aportes desde distintas posiciones. Pero, nuevamente, los delanteros quedaron por debajo de lo esperado, basta verlo con Jackson Martínez dos goles; Teófilo Gutiérrez, uno; Radamel Falcao lesionado, uno; Luis Díaz, uno; etc.
La cifra resume el problema
Desde 1990 Colombia ha marcado 32 goles en seis mundiales, y cerca de dos tercios han sido obra de mediocampistas y defensores. Los delanteros apenas han aportado una pequeña parte del total. Es un patrón que se ha repetido generación tras generación.
En este último Mundial volvió a ocurrir lo mismo. Colombia fue sólida defensivamente, un equipo compacto , controló a sus rivales y generó más de 40 remates en apenas cinco partidos, una producción ofensiva suficiente para aspirar a llegar mucho más lejos. Lo que faltó fue eficacia frente al arco. Los delanteros que llegan encendidos desde sus clubes y con grandes cifras en Europa no han logrado trasladar ese rendimiento cuando visten la camiseta de la Selección. No cabe duda que esos mismos jugadores en sus respectivos equipos con esas mismas jugadas y a los mismos porteros en sus equipos le hubiesen marcado al menos la mitad de esas oportunidades
Por eso, culpar exclusivamente a Lorenzo o a James es desconocer una realidad que lleva más de tres décadas. La evidencia muestra que Colombia sí produce fútbol y crea oportunidades; lo que históricamente le ha faltado es un goleador que las convierta con regularidad.
Falcao y Julián Quiñones
La gran excepción fue Radamel Falcao García. Su lesión antes del Mundial de Brasil 2014 privó al país de ver en una Copa del Mundo al mejor delantero de su historia, en el momento más brillante de su carrera. Desde entonces han pasado más de una docena de atacantes con prestigio internacional y exitosas campañas en sus clubes, pero ninguno ha logrado reemplazar el peso específico del mejor Falcao. Con Julián Quiñones queda el interrogante pues si bien es cierto que marcó cuatro goles con México , no es menos cierto q esa camiseta amarilla de Colombia pesa mucho, como tampoco es menos cierto que el nivel de los delanteros colombianos ameritaban los llamados o convocatorias q les hicieron. Esa camiseta amarilla nuestra necesita algo más
Las estadísticas no juegan partidos, pero sí ayudan a entenderlos. Y en este caso dejan un mensaje claro, más que buscar nuevos culpables, Colombia necesita encontrar al delantero que rompa una sequía que ya completa más de tres décadas.