Ante 30.398 espectadores, Independiente Santa Fe venció a Junior 3-0 (4-1 en el global), para ser el campeón de campeones y levantar su quinta Superliga. Ewil Murillo, Hugo Rodallega y Nahuel Bustos con tres golazos apagaron la ilusión de los dirigidos por Arias, que con la pelota no supieron qué hacer y fueron superados con inteligencia y contundencia. 2013 (Millonarios), 2015 (Nacional), 2017 (DIM), 2021 (América) y 2026 así queda el palmarés del León en esta competencia.

Ewil la pica y Hugo tumba El Campín

Frenético arranque de Santa Fe y en 5 minutos abrió el marcador, otra vez un error de Junior en salida que recupera Yilmar, quien se la pasó a Hugo para que con su inteligencia condujera al área y viera cómo corrió por dentro Ewil Murillo para recibir la pelota y en un ejercicio de confianza, definiera picándosela a Silveira y así festejar con su habitual patada al banderín. 1-0 para el local ante un Junior golpeado de entrada.

Hasta el minuto 15 reaccionó la visita con un par de llegadas al arco de Marmolejo, quien respondió ante la más exigente que fue la de Yeison Suárez a los 25’. Hasta el 34’ Junior obligó a replegar a la defensa de Santa Fe, que se veía más frágil por el sector de Helibelton. Yilmar, Daniel y Ewil se batían en el medio cortando el juego que intentaba crear el equipo de Arias (partidazo del tridente del medio).

Palacios tuvo un remate cruzado a los 28’, pero Silveira evitó el gol. Diez más tarde generó otra, pero esta vez la defensa visitante estuvo atenta para doblarlo en marca y ganar el saque de arco. La clave de Santa Fe fue la presión alta para incomodar una defensa que por momentos lució nerviosa. Mientras que, Junior no tenía claridad en el último cuarto de cancha, pese a su leve mejoría.

Pero faltaba algo más antes de finalizar el primer tiempo. Falta sobre Ewil al borde del área por oriental, era el minuto 45’+1’ y Mayorga pitó la falta. Al cobro fue Hugo, quien tomó con serenidad la pelota, la acomodó ya sabiendo dónde la iba a poner… el árbitro pitó y un derechazo rasante a más de 60 km/h, e imposible para Silveira se metió al rincón del palo izquierdo para derrumbar el estadio con el grito de gol y un abrazo colectivo en oriental sur junto a la gente. El ídolo afinaba con este golazo su relación con el primer campeón (llegó a 61 anotaciones con el León), que se fue al descanso con el 2-0 parcial y 3-1 en el global.