El café que se cultiva en la Sierra Nevada de Santa Marta, reconocido en Colombia e internacionalmente por sus características únicas de aroma, sabor y origen, podría desaparecer con la decisión de un juez de la República que considera que las 7 mil hectáreas que hoy están en producción del grano, deben ser cedidas por el campesinado, para que se proceda allí a la ampliación del Resguardo Indígena.

Esa decisión no sólo afecta a por lo menos 300 familias que por décadas han cultivado ese café, sino que golpeará a la economía de la región y obviamente del país, en la medida en que serán afectadas las exportaciones.

Entre tanto el campesinado afectado, que dice ser víctima de despojo de sus tierras, considera que, con el respeto del caso, las comunidades indígenas no ponen a producir esas tierras por física flojera, pero hacen creer que cuidan de esos predios. Esos molestos e inconformes campesinos, han protestado en las últimas horas en las instalaciones de la Procuraduría Regional Magdalena y Provincial de Santa Marta, en procura de que sea reconsiderada esa decisión.