Las evidentes fallas o deficiencias que en acueducto y alcantarillado padece el Distrito de Santa Marta, tienen un único responsable: El Gobierno Nacional.
En ese sentido coinciden no sólo la dirigencia comunal y los sectores productivos de la ciudad, sino también la misma ciudadanía, que ve la incompetencia de la empresa Essmar que, manejada por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios, no ha podido resolver esos problemas que por obvias razones, se agudizan en las temporadas turísticas, por la alta población flotante compuesta por los ilustres visitantes.
Lo más grave es que un amplio sector de esa población consultada, no descarta que en ciertos momentos se presenten saboteos, ya que en algunos casos específicos, la citada empresa ejerce controles y con trabajos preventivos evita vertimientos de aguas residuales, como aconteció en noviembre pasado con ocasión de la IV Cumbre de la CELAC Unión Europea.
Con base en lo anterior, esos mismos golpeados y preocupados samarios, esperan que el gobierno de Abelardo De la Espriella, que constitucionalmente iniciará su mandato el próximo 7 de agosto, es decir, dentro un mes y 5 días, le entregue al Distrito de Santa Marta el manejo de la Essmar y así avanzar en la solución definitiva al desabastecimiento de agua potable y a la erradicación de las aguas servidas en las calles y avenidas de la ciudad.
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