Por : Odín Vitola
La Sección Primera de la Sala de lo Contencioso Administrativo del Consejo de Estado declaró el 12 de febrero del año en curso la nulidad del Decreto 1500 del 6 de agosto de 2018, mediante el cual se reglamentaba la protección de los 348 sitios sagrados de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta (Kogui, Wiwa, Arhuacos y Kankuamos).
La decisión se tomó después de una demanda presentada por un ciudadano, frente a la cual el ente judicial concluyó que el decreto cayó en “falsa motivación porque al momento de la expedición no se contaba con la cartografía oficial de La Línea Negra” y fue “irregular por no agotar el trámite de la consulta previa respecto de las comunidades indígenas y afrocolombianas ubicadas al interior del polígono de la Línea Negra, y no acatar la técnica normativa prevista para la expedición de los actos administrativos”.
Resulta fundamental aclarar que, en la cosmovisión de los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta, la Línea Negra no es “línea” ni es “negra”: entre los Kogui, por ejemplo, se denomina jaba se shizha, es decir, un ser vivo, una Madre. Este concepto delimita todo el territorio entregado por la Madre a los cuatro pueblos para el cuidado de todo lo que existe en la Tierra y en el universo, cuyo origen se encuentra en la Sierra Nevada de Santa Marta. Por esta razón, el territorio es percibido como el eje o el corazón del mundo.
Entre tanto, en el Distrito de Santa Marta han surgido serios cuestionamientos a la Línea Negra, de la que consideran a frenado, y en otros casos dilatado, la ejecución de proyectos de importancia para el desarrollo de la ciudad, sin que las comunidades indígenas logren avances significativos.