Por : Odín Vitola

El presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, parece haber encontrado el pretexto para descargarse del compromiso que tenía con Santa Marta, de solucionarle de una vez por todas, sus problemas de desabastecimiento de agua potable, sin importarle las reacciones que lo dejan muy mal visto.

Y fue en el reciente consejos de ministro, en el que se revisaba el desastre causado por el frente frío en el también caribeño departamento de Córdoba, en el que salió a decir que no apoyaría una planta desalinizadora para los empresarios de la hotelería en este Distrito, ya que el proyecto era para los pobres.

Pero nadie reaccionó, a pesar de las inexactitudes e impresiones en sus afirmaciones que están totalmente alejadas de la realidad del proyecto. Ni siquiera para decirle, entonces reubique esa planta en el barrio pobre, aunque fuera más costosos, e igualmente prestaría el mismos servicio a todos los samarios.

De otro lado y con relación a las razones de la decisión del mandatario nacional, a esta casa radial trascendieron algunas versiones en el sentido de que Petro vería en la adquisición del lote, algún inconveniente a futuro, lo cual no está confirmado. Todo lo contrario, y esto si está demostrado, es que la adquisición del predio contó con el acompañamiento del Gobierno Nacional.