Por : Odín Vitola
Santa Marta como Distrito Cultural tenía una gran cantidad de estatuas muy visitadas por miles de turistas, pero con la llegada en el año 2.012 del “Caicedismo” a la alcaldía, se generó todo un retroceso impresionante, nunca antes visto.
Con cierta nostalgia los samarios recuerdan lo visitadas y fotografiadas que eran las estatuas que estaban a lo largo del Camellón de la Bahía, pero con la remodelación que le hicieron al sector, esas esculturas fueron retiradas y luego tiradas y abandonadas en un parqueadero en el barrio 20 de Octubre. Algunas de ellas han sido reubicadas en sitios de poca afluencia turística.
También el “Caicedismo” retiró la estatua que estuvo durante muchos años en el Parque Sesquicentenario, cercano al Mercado Público.
Sin embargo, lo más reciente se relaciona con el retiro de la placa que identificaba el monumento al fundador de la ciudad, Rodrigo de Bastidas, que hoy está NN, pues el visitante no sabe a quién es ese homenaje de la ciudad.
La estatua al premio Nobel de Literatura 1982, Gabriel García Márquez, en el céntrico parque de Bolívar, fue vandalizada por inescrupulosos que le cortaron varios de sus dedos, mientras que, quizás la más visitada por turistas, la de Carlos “El Pibe” Valderrama en las afueras del estadio Eduardo Santos, amenaza con caer al suelo debido a su evidente inclinación, según denuncia pública de los guías turísticos, entre ellos Dairo Mosquera.
Lo cierto es que los samarios poca atención le prestan al apellido cultural que tiene la ciudad, y se olvidan de sus personajes, estatuas, costumbres y leyendas, todo liderado por un personajillo quien un día procedente de remotas tierras, con el firme propósito de borrar la historia de la ciudad, con el supuesto de generar una nueva, en la que él fuera el protagonista, para lo cual no le importaba, si era necesario, hasta demoler el estadio Eduardo Santos Montejo.
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