Las cuatro comunidades indígenas que tienen asentamiento en la Sierra Nevada, se encuentran hoy en una difícil situación, en medio de la minería ilegal, el narcotráfico y un turismo sitiado por la violencia.

Esa situación adversa, que ha cobrado inclusive la vida de algunos de ellos en el fuego cruzado, los lleva a elevar su voz de protesta en procura de encontrar eco en el gobierno nacional, el mismo que ha dicho y dice que Colombia es potencia mundial de la vida, gracias a una paz total que no se ven por ninguna parte.

Lo preocupante es que a juicio de los líderes aborígenes, no ven cercana una solución definitiva a este delicado problema de orden público en sus propios territorios, que consideraban sagrados e intocables, pero que hoy son vulnerados y atropellados por grupos armados ilegales que a sangre y fuego se disputan la hegemonía.

Esos mismos líderes indígenas le han entregado a la prensa nacional, lo que consideran una radiografía de lo que los agobia, sin alternativas de solución, debido a que en ese caos, esas organizaciones armadas ilegales encuentran su fuente de financiación, para seguir con una guerra sin sentido.