Por : Odín Vitola - foto : Infobae
Una fuerte controversia se ha desatado en el ámbito nacional tras la adjudicación o autorización del gobierno para la instalación de una planta térmica en la Sierra Nevada de Santa Marta, macizo protegido de manera especial, mediante una simbólica Línea Negra, para que las acciones de la civilización no afecten los sitios sagrados de las comunidades indígenas.
La reacción más fuerte ha sido la del mismo presidente de la República, Gustavo Petro, quien igualmente se mostrado sorprendido con el sitio escogido para ejecutar el proyecto.
“De dónde salió la idea de hacer una nueva gasificadora de gas precisamente donde está la Línea Negra que decreté para proteger el corazón del mundo. Eso es una traición al progresismo colombiano, a la vida y a la humanidad”, dijo el mandatario de los colombianos.
Entre tanto los empresarios que lideran la ambiciosa iniciativa, entre ellos Jorge Castellanos –gerente legal de Nencol-, salieron al quite y para no dejar dudas, aportaron las pruebas que demuestran que se trata de un proyecto bien estructurado, que cumple con las normas legales establecidas y en su momento fue concertado y socializado con las comunidades nativas, en atención a lo contemplado como consulta previa.
Lo cierto es que, según entendidos en la materia, frenar el proyecto sería acercarse lo más pronto posible a un apagón, por las deficiencias que se tienen en generación de energía eléctrica en esta zona del país.
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