La plaza San Francisco, que tiene un valor histórico importantísimo que la constituyen en un atractivo turístico, no sólo está deteriorada por el paso del tiempo y la falta de atención, sino también abandonada y convertida en una cantina a cielo abierto, epicentro de frecuentes riñas que todas las madrugadas protagonizan allí “borrachito”, como también habitantes en condición de calle.

Ese deterioro se inició cuando el entonces alcalde distrital Juan Pablo Diazgranados – mandatario entre los años 2.008 – 2.011-, reubicó allí, y dijo que transitoriamente, a vendedores estacionarios de la calle 13 entre las carreras cuarta y quita, para volver peatonal ese sector, con perjuicios económicos, inclusive, para los comerciantes de Sanandresito.

Han pasado más de 15 años y esos comerciantes, y muchos otros, siguen allí sin que les faciliten otro espacio adecuado en donde no perjudiquen a la ciudad y además tengan buenos dividendos.

Esas ventas estacionarias no solo afean al sector al ocultar las fachadas de negocios y establecimientos comerciales, sino que también invaden las afueras de la Iglesia San Francisco de Asís, el segundo templo más antiguo de Santa Marta, construido en 1597, después de la Iglesia San Jerónimo, de Mamatoco.

Por su valor histórico, por ser el templo colonial más antiguo que existe en el Centro Histórico, debe tener un mejor entorno y se le debe destacar su valor.