Con el apoyo del Ministerio de Cultura, la alianza entre la Fundación Rafael Escalona, El Instituto Colombiano de Antropología e Historia, Icanh, y El Liceo Celedón, se iniciaron las actividades que celebran desde ya, un siglo de esta figura de gran relevancia para la música vallenata.

Hoy la institución que inspiró canciones como “El Hambre del Liceo”, exhibe en sus pasillos imágenes que repasan vida de Escalona, e invita al público a recorrerla, con entrada libre.

En mayo de 2027 se cumplirán 100 años del nacimiento de Rafael Escalona, compositor gigante del vallenato. El de la promesa con su amigo Jaime Molina: “Queee, si yo moría primero él me hacía un retrato, o si él se moría primero le sacaba un son”. El de la mente volada que imaginó “La Casa en el Aire” para su hija. El Patillalero, siempre enamorado, que en “El Mejoral” nos enseñó su filosofía romántica: “Yo quiero a la que me quiere y olvido a la que me olvida”; y el que en “El Testamento”, le escribió a una mujer una famosa despedida con sentimiento: “Como es estudiante ya se va Escalona, pero de recuerdo te deja un paseo” ¡Ay hombe!

El compositor, con sus cantos y relaciones públicas, despejó la trocha para que pasaran muchos, y el género creciera. Escalona puso su magia para hacer que esa música bellísima, labrada con las andanzas de juglares campesinos, dejara de entrar por la puerta de atrás, llegara a los salones, y verso a verso se incrustara en el inconsciente nacional.