La preocupación ciudadana en Santa Marta no solo gira hoy alrededor de la inseguridad, la movilidad o el estado de algunos servicios públicos. Cada vez más samarios expresan su inconformismo por una situación que, aseguran, se ha vuelto cotidiana y difícil de ignorar: el fuerte olor a marihuana en distintos sectores de la ciudad.
Habitantes de diferentes barrios señalan que, además de los persistentes problemas de alcantarillado que en varias zonas generan malos olores, ahora se suma el consumo frecuente de marihuana en espacios públicos y residenciales, lo que está generando molestia, incomodidad y preocupación entre quienes no consumen.
La situación, según manifiestan ciudadanos, se presenta en parques, esquinas, canchas, zonas residenciales e incluso cerca de viviendas familiares, donde personas consumen sin considerar la presencia de menores de edad, adultos mayores o personas con problemas de salud.
La inconformidad también se extiende a conjuntos residenciales y barrios tradicionales, donde vecinos aseguran que algunos consumidores lo hacen desde ventanas, puertas o espacios comunes, generando un olor fuerte y constante que termina afectando la tranquilidad de quienes viven alrededor.
Para muchos samarios, el tema no se trata únicamente del consumo en sí, sino del respeto hacia los demás y del cumplimiento de las normas de convivencia ciudadana. Señalan que, aunque existen disposiciones legales sobre el consumo en espacios públicos y la protección de menores, en la práctica el control parece ser insuficiente.
Ciudadanos consideran que esta situación también impacta la imagen de Santa Marta, especialmente en momentos en que la ciudad busca fortalecerse como destino turístico y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Ante este panorama, hacen un llamado a las autoridades locales, Policía Metropolitana y entidades competentes, para que se refuercen los controles, se hagan campañas de cultura ciudadana y se garantice el respeto por los espacios comunes.
Los samarios coinciden en que no se trata de estigmatizar ni generar confrontaciones, sino de promover la convivencia, el respeto y el cumplimiento de la ley, especialmente cuando se trata de proteger a niños, adultos mayores y personas vulnerables.
Porque, más allá de los problemas estructurales que enfrenta la ciudad, los ciudadanos consideran que la tranquilidad, el respeto y el derecho a un ambiente sano también deben ser prioridad en Santa Marta.
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!