En el Día del Árbol, expertos y ambientalistas recuerdan que protegerlos no es solo un acto simbólico, sino una urgencia frente al cambio climático y el deterioro ambiental.


Cada 28 de abril se conmemora el Día del Árbol, una fecha que va más allá de sembrar una planta para la foto. Hoy, el llamado es claro: los árboles no solo embellecen, sostienen la vida.


Son los grandes pulmones del planeta, regulan la temperatura, protegen las fuentes hídricas y sirven de refugio para miles de especies. Sin embargo, la tala indiscriminada, la expansión urbana y la falta de conciencia siguen pasándoles factura.


En ciudades como Santa Marta, donde el calor se intensifica y los espacios verdes disminuyen, hablar de árboles es hablar de calidad de vida. Cada árbol que se pierde es sombra que no vuelve, aire limpio que se reduce y equilibrio ambiental que se rompe.


Más que sembrar, el reto está en cuidar. En regar, proteger y entender que un árbol no crece en días, pero sí puede desaparecer en minutos.


Hoy, en el Día del Árbol, la invitación es simple pero urgente: respetarlos, conservarlos y hacer de su cuidado una tarea diaria, no solo una fecha en el calendario. Porque al final, cuidar un árbol es cuidar el lugar donde vivimos.