Las recientes declaraciones de Petro volvieron a generar una fuerte tormenta política, esta vez no solo en Colombia sino también en escenarios internacionales. A través de un extenso mensaje, el mandatario hizo un llamado a la juventud y a los sectores populares a salir masivamente a votar, advirtiendo sobre un supuesto regreso de épocas de violencia, persecución y control de las instituciones armadas por sectores políticos tradicionales.


En su pronunciamiento, Petro aseguró que “el voto es para defender la vida propia y la de los hijos”, afirmó que “Colombia es el corazón del mundo” y pidió no entregar “los avances logrados por un plato de lentejas”, en medio de un discurso cargado de referencias ideológicas, confrontación política y críticas contra quienes no comparten su visión de país.


Sus palabras llenas de odio e incoherentes desataron una dura reacción desde Estados Unidos. El congresista republicano Carlos A. Giménez, miembro de importantes comités del Congreso estadounidense relacionados con seguridad y defensa, respondió de manera contundente al mandatario colombiano.


“Desde el Congreso de Estados Unidos, rechazamos las diatribas patéticas de Gustavo Petro, un sujeto con severos problemas de drogadicción que no representa en lo absoluto a la mayoría de los colombianos decentes”, escribió el político estadounidense, rematando con una frase aún más fuerte: “¡De la Casa de Nariño directo a un centro de rehabilitación!”.


Las declaraciones del congresista de origen cubano rápidamente encendieron el debate en redes sociales y en distintos sectores políticos, generando posiciones encontradas frente al tono utilizado tanto por el presidente colombiano como por el representante republicano.


Mientras seguidores de Petro consideran que el mandatario está alertando sobre riesgos políticos y sociales para el país, sus críticos aseguran que el presidente continúa profundizando la polarización nacional con discursos que califican de incendiarios, incoherentes y alejados de las verdaderas necesidades de los colombianos.


Una nueva controversia que vuelve a poner a Colombia en el centro de la discusión internacional, en momentos en que el país atraviesa uno de los ambientes políticos más tensos de los últimos años.