De acuerdo con el Ministerio de Educación Nacional, uno de los principales retos del sistema educativo colombiano sigue siendo la desigualdad en el acceso a la educación superior, especialmente en zonas rurales y apartadas del país. Factores como la ubicación geográfica, los costos asociados a la educación presencial y la necesidad de incorporarse tempranamente al mercado laboral limitan las posibilidades de formación para miles de jóvenes y adultos.
Estas brechas impactan directamente la empleabilidad y el desarrollo social y económico de las regiones.
Conectividad, acceso y permanencia: retos estructurales
La expansión de la conectividad ha acompañado este proceso, según Latinpyme, en 2025 la cobertura de internet en Colombia alcanzó cerca del 77 %, con más de 428.000 nuevos usuarios conectados en un solo año, lo que ha facilitado la participación en entornos formativos digitales incluso fuera de los grandes centros urbanos. Esta mayor conectividad, sumada a modelos flexibles de educación online, ha contribuido a reducir barreras geográficas y de tiempo, permitiendo que más colombianos gestionen su propio ritmo académico, fortalezcan competencias alineadas con las necesidades del mercado laboral y desarrollen habilidades digitales, autonomía y capacidad de adaptación, claves en un entorno profesional cada vez más competitivo.
La educación online ha demostrado ser una herramienta efectiva para reducir barreras geográficas, económicas y de tiempo en el acceso a la formación superior. Según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), para 2025 más del 18,5 % de los estudiantes de educación superior en Colombia ya cursan programas en modalidad virtual o híbrida, una proporción que ha crecido de manera sostenida en los últimos años frente a 2018 y que refleja cómo esta modalidad ha ampliado la cobertura académica en el país. En particular, el 35,1 % de los programas de posgrado se ofrecen completamente en línea, permitiendo que profesionales de distintas regiones, incluidos sectores rurales y periurbanos con conectividad creciente, accedan a formación avanzada sin las barreras de distancia o de tiempo que impone la educación presencial.